1.4.08

Extraño Partido

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El punto es aparte, y gracias a éste se ha configurado el cerebro en instantes; gracias a la compensación que el párrafo hace con respeto de su igual, y se nombra distinto, aunque para editor mancha de sangre es mancha de sangre y punto.
Es punto.
Como si se tuvieran nueces demasiadas como para castigar lo suficiente al uso o a la costumbre, se le alecciona e informa colegiadamente, mediante recurso literario o carta dirigida al presidente de la federación, que el incauto simple que ha sido poseedor de la torpeza ahora debe comenzar a digerir platillos en cambio. Austral o Barricundo se advierte el silicio en sus dedos e influye netamente sobre el traste ceremonial con el que golpea a ciencia cierta su propio disfraz de oca.
El doble apuesta, y se dice que por el centro existen oberturas que se conocen más fríamente que un simple vaso de jugo de naranja. De ahí el miedo: no poder encaminarse a la trituradora antes de que el comercial se atenga a su propio marisma despiadado de primer abrazo o beso de Judas.
Por su parte, Satán implicado y considerado acuático, provee de más refuerzos en el bote macedonio y, con la computación ignorada, deshaucia sus primeros goznes en primicias gubernamentales.
El punto es aparte.

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